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Wednesday, April 21, 2010



Sus pezones circulares y siempre dispuestos a fuerza de esperanzas monetarias y sexuales, su falso amor, su escondite desde el cual se muestra dadivosa, redonda, fresca. Uvita, le digo, la uvita de papá, y me la manduco, fresquita, palo y a la bolsa, am am, y qué rica es la hija de puta.

Pesca con los ojos, anzuelitos vivaces color marrón, te invita a comerla, a metértela en la boca, quien pudiera abarcarla, fruto del mal, de la lujuria, de la obsesión. Yo voy siempre que puedo pero la doña no es gila, es bruta pero no es boluda, y ella sabe, y sería capaz de cualquier cosa si la agarra. Porque la doña no me pierde ni por cornuda, antes las mata a todas, lo dice siempre, te mato a la de los ojos si seguís jodiendo, me dijo anteanoche. A la de los ojos no, pensé, antes la mato yo.

Los viernes tiene gusto a vino, se le impregna en la piel manchada, piel de reina pobre, de grietas y tantos pero tantos secretos. Me gusta, cómo me gusta. Me la llevé primero porque lo del mellizo Cardozo no cuenta, ese paga por mirar porque no sé qué boludez tiene en la cabeza. Así que sos mi virgencita hoy, le dije, y ella se río poniendo los ojos en blanco, como queriendo hacer una cara de buena que mirá si le va a salir… Endulzame los pies que están rotos después del trabajo, matame con tu fragancia mágica, con tu olor a uva, a muchas uvas, todas ricas, mi vida, todas riquísimas y para mí… Antes te mato yo…

Pero la doña no quiso aceptar los tratos. Ella pedía hijos, plata y estabilidad, pero a las mujeres nunca les alcanza, yo le pedía escapes con los amigos, más esa noche me fue a buscar, es que los viernes nunca son buenos, no sé por qué dejé pasar esa certeza, y ahí se apareció, dicen los negros que justo cuando la Uvita gritaba como ella grita, tan linda es, tan mullida… Es la más obscena de las frutas, mi negra chorreante y gorda, tan empalagosa a veces…

Ahí no puede señora, es propiedad privada, la casa se reserva el derecho de admisión y… Má que derecho ni que ocho cuartos, a mí me abrís esa puerta o les vuelo la cabeza a todos. Los gomías saben lo del padre policía y me imagino que todos se arrepintieron de haber hecho migas conmigo. La puerta chirriaba y la Uvita jadeando me dijo que era un potro. Esas fueron sus últimas palabras. Pero no mi doña, antes me la mato yo…

Ay tu jugo, tu líquido, tu espíritu vestido de rojo pasión. Te veo la piel y grito ¡hollejo!, porque la boca se me pone en uva cuando digo “hollejito mío de mi corazón, perdoname pero ya no se puede vivir así”.

La doña me agarra de una oreja como a los pibes, me dice llorando que ella me lo pidió, es verdad, le digo, yo te dije que la de los ojos no, me dice, y nos abrazamos, no es la primera vez que hacemos cagadas, ni la última, dice, secándose las ojeras de madre de mis hijos.

Dios sabe que yo no podía evitarla, era mía, la única que realmente me daba hambre.

Y ustedes manga de borrachos se quedan calladitos y hacen lo que sea con este cuerpo – ¡qué linda estaba tan roja! -. Porque vamos a ver quien gana si quieren pelearme, eh, porque el asesinato es tan jodido como la prostitución…

Gracias, amiga, amante, compañera, gracias por tu árbol vital, de la vid, ¡cómo me gustaban tu nombre y tus apellidos, gordita de Dios!. Uva de la vid con hollejo…

Lloré de regreso a casa rememorando el privilegio de haberte metido en mi boca y haberte aplastado con mis dientes trituradores. No fue falta de amor, todo lo contrario, fue para que fueras mía, para que vivieras en mí, para que seamos un solo líquido para siempre. Mi Uvita, mi pequeña lujuria.

Ahora dejame chorrear, ser en otra, deleitarme con tu muerte, tu redondez, tu cuerpo espléndido y más morado que nunca; a punto, mi amor.

Wednesday, April 07, 2010

Recreo


Me voy, me fui, es que me entretengo. Tengo que olvidarme de los inolvidables, alejarme y no volver el nunca que duren los recuerdos. Hay que entender eso de soportarse los unos a los otros. Debo separarlos de lo que fui y amigarme con quien soy. Debo experimentar, saberme sola, no volcar, ni fumar, ni caer en la tentación, retroceder, avanzar y en la huida pensar bien hacia donde quiero ir.

Qué difícil es ser adulto…

Puede que el recreo dure unos minutos pero no se preocupen que los años me los guardo para otras cosas como vivir o… vivir. Callecitas empedradas que me acercan esos volquetes repletos de cajitas y medallas de cuando nadaba, crecía y era la hija de unas personas grandes. El constante retorno a la infancia, a la vida perdurable, y a la palabra “Amén”.

Pese a los ruidos escucho y veo colores… Es que nadie se detiene porque sí.

Le tengo miedo a la muerte, qué novedad, pero a la muerte de los demás, la mía ni se me ocurre, la mía será de otros, porque de la muerte lo que duele es el egoísmo.
Pero no lo puedo evitar y pienso en que voy a tener que hacerme otra vez del dolor, voy a empezar a empezar para después alejarme de las letras, de mí, de la risa y de tantas piedras que hoy levanto y arrojo como si fueran de otra mujer con recuerdos románticos y tetas paradas.

Me entorpece la quietud. Me colma el desamparo, mi eterna orfandad, la tristeza perenne, el espacio donde duermen mis objetos, los libros que no me compro y el saco que no puedo pagar. Vuelvo a temer, a temerme.

Relojeo los datos y son ellas, las horas, las que siempre me reprochan que a la rosca le falta azúcar, o que a mi vida le falta sal. Qué novedad es esa, hijas de puta.

Ladran perros y sanchos que cansados de batallar contra los lugares comunes huyen hacia tierras nunca pisadas y mares de olas grossas que atrapan a padres con sus hijas pequeñas. Recuperar es lo que nos queda, lo que nos va a quedar. Falta una guerra prologada por una muerte, dicen los arcanos pelirrojos y azules.

A alzar el mentón, Macarena, elevar la cabeza, pestañar de vez en cuando, y llorar poco muy poco fuera de la iglesia. O escapar, un ratito, cinco minutos, tres medios cuartos y en la mitad, hacer estos pequeños dibujos de tu alma.

(Eso puede que te alivie, nena…)
Soy testigo de una rareza, de una más: se me secan las manos de los pies, lo juro.
Sus uñas son cuadradas y algo sucias hacia los costados. No puedo agacharme para limpiarlas o al menos no lo deseo. La pereza de las pequeñas cosas me invade.

Descubro que fantaseo con lugares que me dan miedo
confieso tonterías pero nadie me entiende,
quiero distraerlos a todos, hacerles burla, ser más inteligente.

Pero estoy cansada

Mi brazo se apura a escapar de una manga asesina,
salgo al pasto y corro y trepo a los escalones que nunca conté mientras tarareo “son pocos los que valen la pena” y me siento a gusto por un pequeñísimo instante que en su velocidad de vuelo canta cosas en dialectos floreados.

Estoy agotada.

Pesan mis párpados que no se rinden arrugados
el coraje me empuja las ganas y me tira al piso
soy torpe y frágil, y supe ser tan bonita…

Mi cuerpo no es más mío,
es increíble,
ahora tenemos la obligación de hacernos amigos otra vez, de renovarnos, volver a cantar, bailar, pensarnos modernos, usar vestidos con garabatos, qué sé yo...

También tengo que llegar a horario a la cita
mi demonio es puntual como no lo fueron mis progenitores.
Tengo que contraponer mi actitud, está en los libros de misiones universales y necesarias.

Rezar me ayuda,
escribir me agranda,
leer me abraza
recordar me exaspera.

Tengo sueño.

Tuesday, April 06, 2010

Delgada

Pieles oliendo a off y a cansancio
ojos que funcionaban a porro
pies que avanzaban a empujones

Nuestros rastros...

Las vueltas en autos blancos chiquitos
los varones en cueros
y los caminos de tierra que se levantaba y hacía firuletes...

Ingenua tierra que quería imitar a las nubes
tierra voladora
latente
esparcida

Los lugares que creíamos casi vírgenes
las patas en bolas
todos los labios todos hinchados

Tierra del mundo que se abre, se abrió, se esconde, se escondió, y un día ya no está más. Aquel mundo, nosotros, los que fuimos, aquellas pisadas, esa mugre.

Panzas inflamadas de Patys bastante crudos
besos sucios de tabaco y alfajores gordos
lenguas enormes de esperanzas
grande obeso recuerdo inflado
verdades absolutas únicas

Sabíamos tanto de todo los tan jóvenes...

Recuerdo y camino
y espanto mosquitos
y ordeno mi casa
convertida en mis paredes




Tuesday, March 30, 2010

alto abre grande
go…mo…sooo
labios que se hacen a la humedad
frescura
o no

tal vez es la imitación de un susurro con sueño
o un pequeño huracán disfrazado de falso chistido

- a veces (pobrecito) viene de la zona de la pesadez, o de la de pena de la de la, o de la del cansancio chiquito del rincón más viejo roñoso polvoriento -

no es inodoro
¿las lágrimas?: su compañía. salen en malón a vestirlo de señor.


muchas veces me trae de vuelta a un mundo extrañísimo, con la diversidad de solapa y a modo de tapa, en constante oferta, un pilón de sueños confusos y especiales

con él es seguro el juego del antes y el después

es alto grande y arriba libre
es algo del aire, primo o colega, no sé
se repite y se repite
y el tema del contagio y la pregunta: ¿es mental, es físico, es por ganas de dormir?

inmenso a veces pastoso y reiterativo reiterativo reiterativo

cerrar los ojos grandes para después abrirlos mojados

- al final, pienso, siempre todo es mejor si se moja ¿no? –

ay mi bostezo… él es la partecita perezosa de mi plenitud
Caprichos

Hoy me permito abrir una puerta, dos gusanos verdes y un árbol donde viven cuatro duendes macho. Nos veo a nosotros dos tirándonos sobre aquel pasto en el río, bajo el sol, pero ahora y antes es temprano, muy temprano por la mañana. Los ojos arden, sensación de humo, cero penas, descanso.

Pienso que escribirte es un modo de deambular por tu cara y por fin poder ser esa pestaña que se sale de tu ojo y llega a tu pulgar para que juegues a los deseos pensando en mí, deseándome a mí, a tu jermu.

Soy la que te invade con reproches y caricias. La que a veces te dice que sos hermoso y otras te tira de un pelo imaginario para ya no poder más de la risa que suena como una banda de rock que vemos haciéndonos chiquitos traviesos, burlones, pero que se dan besos de lengua, con la boca abierta de amor. Soy tu compañera, tu casa, tus milanesas, tus invitaciones, tus esperas. Soy la que duda, la que piensa mucho, la que se enrosca por demás, la que te cuida y te acuna y te besa y te extraña.

En una de esas también soy otras cosas que no se pueden nombrar ni siquiera en la intimidad que grita bajito para no despertar al mundo entero que son las hijas. Pero igual vos sabés que soy capaz de batallar y romper hielos duros con las mismas manos que uso para recortar imágenes de próceres que pego en cuadernos que todavía no existen. Fantaseo con ayudarte y que vos puedas apoyarte sobre mí, ante mí, frente a mí, todo conmigo, y digas, qué feliz soy con ésta mina… Ni más ni menos. Ni un poco ni bastante. Vos y yo. Eso…

El mate está frío una vez más y el paso por el baño a la mañana me deja tu olor todo el día, todo el olor, y entonces soplo con más ahínco a mis putas tristezas. Agradezco la cotidianeidad aunque me queje, mientras me quejo, es que soy así…

Ahora te propongo la idea/sueño de un pueblo pequeño y una cabaña o casita que no se parezca en nada a ésta. Ahí quiero pronto estemos pues.

Te necesito, ansío, banco, amo, quiero, deseo.

Thursday, February 18, 2010

Recuerdo una imagen de arenita pegada en su piel de nena rubia, hermosa, bronceada, demasiado linda…

Imagino y recuerdo, no vivo pero aún –ojo- puedo paladear las esperanzas intactas; las saco de mi heladera y de mi corazón cada mañana, para acompañar el mate.

Y mientras lo hago no puedo dejar de preguntarme si ellas son tan ciertas como el amor que me hacen sentir. ¿Cómo se puede querer así, tanto-tanto?. En un punto me parece tan imposible como cotidiano. Y entonces me cebo mi ambigüedad, su arena y las ganas de ver el mar.

El agua está a punto.

Tuesday, January 26, 2010

Entra en mi garganta un aliento que no es mío. Ha quedado en mi nariz alguna partícula inmerecida. Sola siento el verano pensando en que hace mucho nadie me rasca la espalda. Las pérdidas chiquitas que se acumulan. Me tapo la cara con una toalla verde para no llorar y es así como me la paso inventando estrategias personales (el objetivo es siempre distraer a la soledad). Nunca olvido esa forma de consuelo “el invierno es peor, el invierno es peor”. El chiste de repetir las frases. Pero no es todo tan radical al fin de las cuentas que no me dan. Por lo menos hoy la brisa acá, y los pájaros celestes de colas largas, imagino también rasposas y ágiles como éstos locos de mis dedos.
Entra en mi garganta un aliento que no es mío. Ha quedado en mi nariz alguna partícula inmerecida. Sola siento el verano pensando en que hace mucho nadie me rasca la espalda. Las pérdidas chiquitas que se acumulan. Me tapo la cara con una toalla verde para no llorar y es así como me la paso inventando estrategias personales (el objetivo es siempre distraer a la soledad). Nunca olvido esa forma de consuelo “el invierno es peor, el invierno es peor”. El chiste de repetir las frases. Pero no es todo tan radical al fin de las cuentas que no me dan. Por lo menos hoy la brisa acá, y los pájaros celestes de colas largas, imagino también rasposas y ágiles como éstos locos de mis dedos.

Saturday, January 23, 2010

Menos tristísima ya. Es que soy muchas, y a veces algunos también, por eso canto llorando “tantos somos que te amamos” y me río, llorando me río… Eso sí: ahora no quiero pasar un trapo: quiero escribir. Quiero ganarle ésta carrera a éste putito… “Tomá, tiempo, tomás más”, y me vuelvo a chupar las lágrimas híper saladas. A mi alrededor unas pequeñas panzas hacen ruido y descubro que pocas cosas me alteran más que sus desperdicios en estado casi líquido. No quiero limpiar culos: quiero dormir sabiendo que están bien. Ellas y él, siempre ellos tres, y sus panzas, yo después porque soy tantas que… A veces me divierto porque me hago a la idea de que vivo de fiesta y saco a bailar a la más linda de las mías quien por supuesto acepta y entonces damos vueltas y terminamos enroscadas en unos líos (¡cuándo no!) tal vez graciosos, tal vez muy descerebrados. Más tarde viene uno de mis masculinos y cacarea de una forma algo siniestra – aunque él quiere parecerse a ese galán tan groncho como divino que nos gusta a todas sin excepciones, hasta la de treinta y dos apellidos – pero no lo logra porque en el fondo y por delante soy una mujer delicada, feroz, y repleta de miedos, helados y tristezas. Perdón: no puedo escribir más… Ellas – ¡déjenme sola! – me hablan tanto que no me dejan pensar.

Thursday, January 21, 2010

tristísima...

Monday, January 04, 2010

llueve

Riquísimo olorcito a lluvia
que en su dulzor verde me hace sentir diminutiva

Serán las ganas de hacerme chiquita y de perderme en ese tiempo en el que no importaba dónde ni cuándo me quedara dormida porque siempre un grande o un gigante me alzaba y me llevaba (¡milagro!) a mi cama.

Tampoco importaban los ruidos
ni las ausencias
ni las lluvias con sol
ni nadie más que yo.

Y mis deseos infantiles salpicados de gotas

Sunday, January 03, 2010

Tras la caminata…

Tan dependiente de la brisa que en un rapto de vaya uno a saber qué se le prenden unas ganas locas de bailar

Pero no baila, canta, pero no baila, y no es falta de ocasión, y mucho menos de música, de eso siempre hay, es todavía más simple: decide no hacerlo, se rebela ante sus propias ganas, por idiotez o extrema inteligencia; siempre es tan delgadito ese cordel…

Quiere sumergirse en el mar
(ya, ya, pronto, arena)
y el mierda del dinero es, una vez más, el elemento burlón

es que quiere verlos jugando con la arena
es que quiere cerrar los ojos y levitar
es que tantos deseos de año nuevo
y es que ya no toma alcohol

Pero eso sí: canta. Su tono suavecito, sonido a plenitud, cacho de sur y recorte norteño, casitas, cielo, resto y amparo. Un consuelo vuelve haciendo el chiste: “re-cuerdos”, y se ríe solo de sus eternas picardías. Y esas pieles oliendo a off y a pañal y los domingos a pleno puro sol mate distracciones tetas añoranzas mensajes y pelitos.

Media docena de frases de otros convierten un instante en un suceso conmovedor y envidiable.
Ayer no, piensa, hoy sí, dice. Y el peso del cuerpo blando sobre la cama cuadrada promete recibir a las personas que son ella.

Tuesday, December 29, 2009

Lenguaje propio

Aclaración = excusa: empiezo indispuesta, hinchada, y el fin de año. Víspera navideña. Quiero ya un sinónimo de víspera. Busco. Por ahora no encuentro y me dejo distraer por la siguiente frase: “a ojos cegarritas sin pestañar”. Quiero empezar a usar la palabra cegarritas. Busco en la parte alfabética. Dícese de la persona que por debilidad de la vista necesita entornar los ojos para ver. No es mi caso. Tengo buena vista, por suerte, pero me doy cuenta que no es la misma de hace unos años. Nada es lo mismo. La panza hinchada me molesta. Es inestable, me refiero a la hinchazón. Hay períodos del mes que me siento divina, y otros en los que se me cae la estima tan abajo que no la puedo sacar ni con el palo de la escoba con el que algún día, lo sé, saldré volando de casa. Es muy linda la definición de víspera pero no tengo ningún deseo de transcribirla; pero sí me quedo con una palabra que pesqué al paso: “crepúsculo”. Me hace pensar en Julio Cortázar, y en ese librito tan bello llamado “Salvo el crepúsculo”; ya su nombre me conmueve. Leí mucho, pero siempre me parece poco. En eso y en otras cosas soy insaciable; al decir esto sé que vendrá la idea del sexo pero no hablaba de eso. Hay palabras que nos conducen los pensamientos, son limitaciones, estereotipos, y de esas cosas hay que huir… Escribo tomando conciencia de mi vocabulario habitual. Paso en limpio: hinchada, víspera, por suerte, panza, divina, estima, linda, conmueve.

Vamos por más. Como siempre.

Mediodía de sol desde acá arriba. La altura es referencia continua también. Eso supongo es bueno. Una vez me dijeron que si al escribir las letras se van hacia arriba es porque estás de buen ánimo. Podría considerarlo una idiotez, de hecho lo es, pero siempre lo tengo en cuenta. Sé que muchas veces descanso en palabras repetidas, conocidas, muy usadas, siempre quiero más. Siempre siempre, nunca nunca. Jamás también. No me rindo ante las incomprensiones, todo lo contrario, la etimología es también moneda corriente. Quisiera estudiar a fondo alguna vez, origen, razón de ser. Amo el lenguaje. ¿Qué sería de mí sin él?, ¿qué hubiera sido de no haber sido quien soy?. Tal vez cocinera, sí, pero me molesta el calor del horno en verano. En cambio puedo escribir bajo el sol sin dejarme caer por los ojos llorosos y tirantes. Siempre pienso en Borges, ¿qué escritor argentino no lo hace?. Premio a la cuasi perfección pero también a la tenacidad. Ciego el tipo… Ciego… Alguna vez quiero escribir una historia sobre alguien que no ve, que nunca vio, que vive de su imaginación, intuición y percepciones. Yo, gracias a Dios, con las piernas machucadas nomás, y ya casi no le doy importancia. A la panza vaivén sí: la odio, y no me puedo hacer la zen a la voz de “yo soy mi panza, mi panza soy yo”. No me identifica, me afea. Afea es otra palabra mía, y el tema de los lindos y los feos. Ahora se me pasó un poco, lo cambié por el de la soledad de estar solo, la otra que se siente estando acompañado, más que nada en el matrimonio, y por supuesto por el amor que se siente por los hijos. Los temas van cambiando y tal vez, pienso, las palabras también, y entonces aparecen nuevas. Entonces, desde cuándo, del tipo de, tanto que, sí o sí, por qué no, cómo no, sí señor, lero lero, me cago en la hostia, mamerto, carancho, chuletas, mis nenas… Uso mucho frases como: “me encaraba sistemáticamente”; “el amor es así, lo sé”; o “¡qué boluda!”; “buena onda y/o medio pelo”. Ahora palabras que puede que no sean tales… Paparulo, presqui, ratuzca, fajación, pendorchas. Busco por las dudas “paparulo” y me encuentro con paparrucha. “Noticia falsa o irracional; mentira. Obra literaria, insubstancial y desatinada”. ¿Será una señal?. Ni en pedo. Por Dios no. Ni a palos. Ni, mucho NI. Destino es una palabra hermosa, me hace pensar primero en los boleros y después en el querido Manuel Puig. Canto: “Y aunque pueda parecerte un desatino, no quisiera yo morirme sin tener algo contigo”. Qué lindo. Adoro las palabras cursis, las frases de amor empalagoso. Me encantaría recibir de tanto en tanto una carta así, melosa, melodramática, triste tal vez. Una vez me mandaron una, un loco del barrio, la tengo por ahí y el otro día la encontré. Me da mucho gusto gustar. ¿A quién no?. ¿Diré muchas obviedades?, ¿todos lo haremos?. Lo que noto es que la gente habla muy mal, y escribe pésimo. Ese facebook y todas esas redes sociales y cibernéticas son un muestrario de horrores de ortografía y gramática. Detesto los vistes, entendistes, escuchastes. Me hacen temblar desde los hombros con la misma intensidad que siento cuando una uña raspa un pizarrón. Yo no hablo mal, y escribo lo mejor que puedo, pero es cierto que digo muchas malas palabras. No sé si es bueno o es malo, lo que sé es que a veces me molesta tenerlas como muletillas, pero están establecidas, vienen conmigo, desde mi infancia, desde mi casa, mi primera forma de hablar, son palabras familiares para mí. Mí, yo, Maca, la auto referencia, la orfandad, el amor, la amistad. Los temas, mis temas.


Víspera dos. Fin de año. Año nuevo. Fin de año es un momento extraño y circulante, cargado de una melancolía que salpica los ojos. Llorás más – y en mi caso eso es tanto que…- Muchas más lágrimas, algunas que valen la pena, otras que se hacen madres de otras que se hacen madres de otras que… Y hoy, cuando me metí en la iglesia vacía supe que mi abuela Emilia andaba por ahí, y me acerqué al pesebre y bueno… Esas cosas que uno a veces no quiere contar. Era su pesebre, el pesebre que perdí y que regalé, o que se quedaron esas monjas ladronas de aquella feria idiota. En nombre del convento se quedaron con mis cosas. Era su pesebre, pintadito, colorido, recauchutado, pero el de ella, mío, y el burro me daba la razón. No me lo robé porque no puedo robar, pero me lo tendría que haber robado. ¿Cuántos Ave María tendré que rezar por robar el pesebre de una iglesia en plena navidad?. ¿A quién le bailan hoy tus bailarinas de vestido rosa y celeste, abuelita?. ¿Qué guardan aquellos pastilleritos minúsculos y plateados?. Ahora ya no soy la favorita de nadie; antes ella me prefería, no lo quería decir, pero cuando yo se lo decía se reía. Siempre fui la favorita de mi abuela Emilia y de mi mamá. Ahora me ando buscando tal vez en nuevas mujeres, nuevas amigas, o las de siempre que también son y están nuevas. Recurro a las palabras para tener una espalda derecha y una pared con la enamorada del muro pegadita pegadita, para apoyar éstas ganas y éste traste y éste verano de familia feliz, con deudas económicas y absurdas, con ninguna culpa pendiente, y con una lista larguísima de ilusiones y deseos. Los miré mucho éstos días a esos tres, de a ratos me parecía obsceno tanto amor y empalago. Te amo, te quiero, preciosa, mi reina, churro, mis amores… Supongo que me quedo con esas, me refiero a las palabras y a las personas. Una abuela que todavía tengo por lo menos siempre espera mi llamado, así que de algún modo me prefiere. Las otras dos que no están más sabrán tejer nubes. La madre al final del fondo de la entrada de la puerta del camino de la vida. Y ellos tres soleados de ojos grandes y también algo lacrimosos. La ilusión navideña de la más grande, los dientes de la beba, los abrazos del varón. Esos son los míos. Ya, entonces, cierro, aplaudo, tarareo, para acabar llamándome al silencio de una gratitud infinita y también, desde ya, por qué no, oime, seguro, es cierto, evidente: merecida.

Feliz año 2010.

Maca

Tuesday, December 08, 2009

Nunca le pareció una mujer fácil, pero qué mujer lo es. Se hicieron amigas enseguida. Al principio le pareció un poco demasiado risueña, con esa tontez que da la risita constante, pero luego se la adjudicó a una especie de ansiedad mezclada con alegría, y acabó por convencerse de que le gustaba. Le contó un montón de secretos. Ahora sabe que no es tonta sino peligrosa, y que el origen de esa risita es una neurosis galopante que se agenció después de desear sistemáticamente, todos los días, a pura conciencia, la muerte de su hermana. Ahora le teme tanto que no puede dejar de ser su amiga.

Monday, December 07, 2009


"recuerdo lugares en los que nunca estuve" Silvina Ocampo

Wednesday, December 02, 2009


soy. vida. necesito. ansío. momentos. abstinencia. arduo. soledad. abuela. criticas. mal-bien. solitario reconocimiento en premio. extraños enfrentamientos. fin. año. agote. abulia. abstengo. guardo. doy. prendo. ayudo. callo.

alguien me lee. alguien me elige.

ganas. silencio.

Tuesday, December 01, 2009

Este mediodía, me crucé a una mujer que fumaba mientras caminaba por la calle. Su edad y su cabello me hicieron acordar a mi madre, quien alguna vez me dijo que antes, “en su época”, estaba muy mal visto que las mujeres fumaran por la calle; porque dicho acto era considerado de mal gusto. Las que lo hacían eran llamadas atorrantas, o casquivanas. Y entonces hoy me pregunté si el día de mañana, cuando yo tenga cincuenta y tantos y mi hija, con sus veintipico, vea a una mujer de edad caminando desnuda libremente, se acordará de mí diciéndole: “Antes, en mi época, estaba muy mal visto que las mujeres fueran desnudas por la calle”.

Monday, November 16, 2009

Recuerda bien ese cumpleaños, toda esa época, la gente que la rodeaba, acompañaba, los que la hacían reír, los que la miraban, los que le tuvieron miedo y terminaron yéndose. El deseo, quizás fue la etapa más lujuriosa de su vida, mucha tentación, líos, ¡cuántos muchachos!. Su psicóloga de aquel entonces, mujer de tantas arrugas como buenas intenciones, además de ponerse a llorar con ella cada dos por tres, le decía que no temiera, que se debía a la sencilla razón de la ausencia del halago. Tras la partida inexorable de la halagadora oficial, sus veintiún años olfateaban galanes que pudieran acariciarla, verla bailar, hacerle algún que otro regalo, por qué no. Entonces ella se dejaba hacer, aquí y allá, y ellos le decían que era linda, hermosa, que brillaba, que actuaba divino, que tenía un cuerpo maravilloso, que sus dientes, si bien grandes, la convertían en Miss Simpatía.

La paradoja del destino y esa vuelta que le hizo con el dinero en abundancia y la familia desaparecida fue extraña, y algo cruel. Una historia típicamente argentina: lentitud, agonía, crisis, magia, hechos sobrenaturales, fantasías. Y tras la burla y el abrazo de ese destino juguetón, los bailecitos hacia arriba y hacia abajo, la bebida al centro y adentro, y todos ellos varios muchos saboreando de antemano una tajadita, pedazo, atisbo, de esa mujercita flaca y frágil, sola, despojada de tanto y tan pero tan ignorante. No era cumbia villera, ni música tropical. Temitas en inglés, canciones caretas, en la mansión que nadie supo sostener, ni siquiera el dinero. Qué sucia estaba la casa por aquellos tiempos. Se le había roto el lavarropas y usaba lo que iba quedando limpio, hasta que regaló y vendió casi todo el contenido de los armarios. Desde el vestido de novia de la abuela hasta las setenta y cuatro corbatas de su padre. Todo en bolsas siempre negras y grandes, bolsas en las que tal vez se escondieron algunos de esos amigos que se borraron o esos que usaban la casa para pasar ratos con sus chicas en la pileta. Los últimos, los que quedaron, los ciertos, aún sostienen el pacto de hermandad y solo usan las bolsas para tirar pasto y viejos trastos.

Pero ella baila a fuerza de ese zarandeo de culo, y se agarra la cabeza de pelos cortos por primera y última vez en la vida, y se sacude como queriendo tirar la pena por los pies, salí de acá hija de tu madre, le dice, pero la pena andá a saber qué piensa, o si piensa, o si se sabe pena. Tal vez se cree belleza, porque en esa época era todo tan difícil de entender, las cosas se mezclaban tanto que pasaban los días y ella llegaba a la noche, recuerdo imborrable, y se encontraba con la taza roja de te de la mañana y entonces decía, claro, estoy sola, re sola, en ésta casa, qué increíble, y se ponía a bailar, a mover el culo otra vez porque el show debía continuar aunque las lágrimas mancharan las paredes que cambiaban de lugar y color; ¿traviesas o malditas?.


Lo bueno de los relatos del pasado no son las imágenes, son las sombras porque esas sí que son honestas, que no saben mentir, reflejan, agrandan o alejan, pero son únicas y sinceras. Gracias, sombras. Porque son ellas las que le dijeron esa noche que ella no estaba bailando, que era una ilusión, que todo se había convertido en fantasía y deseo, en lujuria, en culpa, y el fantasma se le aparecía entre sueños y le cantaba zambas con una guitarra criolla y desafinada. Ella se despertaba pensando que no podía ser, que eran fantasías horribles, que ya iba a pasar, y se palmeaba la espalda, y se consolaba sola con un vaso de agua que nadie le iba a lavar después.

La felicidad le hacía un juego evasivo e infantil, toy no-toy, y se le acostaba al lado, en la cama ridícula de grande, y le contaba los finales de las historias que todavía no había podido leer. El día que ella pudo vencer al aliento apestoso y macabro, fue el mismo día que se entregó a una soledad elegida, y haciéndose la madura, sosteniendo el cigarrillo y el vaso de vino, se despidió de la casa con un “hasta pronto”.

Tuesday, November 10, 2009