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Tuesday, August 01, 2006

Cosas sobre mí

Las siete de la mañana es un horario irrazonable. Si hay algo que no me gusta es estar con medias y pisar agua porque después no sé qué hacer con los pies mojados; generalmente me dá fiaca cambiarme las medias. Tampoco me gusta ver pelos en el piso ni en el lavatorio del baño. Me encanta cocinar y aunque soy más amante de lo salado que de lo dulce, hacer tortas y galletitas me conmueve más que ningún otro plato, y ni hablar si las estoy preparando para la gente querida. Mientras preparo comidas, dulces o saladas, sueño y río como actos incontrolablemente románticos. Considero que el asado es lo más. Mi postre favorito es el arroz con leche que no siempre me sale como quiero que me salga. De chiquita me lo hacía mi abuela Emilia que murió hace unos diez años. La que tampoco está a mi lado es mi mamá y la extraño mucho. Ni bien se murió la soñaba dentro de pesadillas hasta que un día le pedí que por favor me ayudara a dejar de soñarla así, y lo hizo, como tantas otras cosas que hizo por mí desde donde está. (¿Dónde está). Hace poco empecé a soñarla de nuevo y en cada sueño le pregunto dónde vive, qué dirección tiene, cuál es su número de teléfono, y siempre me despierto antes de que me lo pueda decir. Es muy triste, lo sé. Soy extremadamente sensible y eso a veces me gusta y me viene bien, y a veces altera demasiado todo lo alterable que hay en mí. Ya no soy tan temperamental como lo era en la adolescencia pero las pocas veces que me enojo siento que puedo hacer cualquier cosa. Fui cambiando tanto a lo largo de la vida que son pocas las características de mi personalidad que puedo enunciar como definitivas. Me encanta leer y más me gusta escribir. Me siento escritora y alguna vez también me sentí actriz, pero nunca con tanta vehemencia. Me encantan las palabras como “plasticola”, “calcomanía” y “¡recorcholis!”. De chica me encantaba imitar a Liza Minnelli en la película Cabaret y me pintaba las uñas de verde como ella. Nunca las pude tener tan largas. También me gustaba hacer las coreografías de Flashdance o de Dirty Dancing y cobrarles a los parientes y amigos de mis padres que hacían de público. Una de las cosas que más extraño de mi familia son los asados debajo de la higuera que era la casa nuestra, la casa de juegos tan mía como de mis dos hermanos. Hasta que me enamoré sentía que la historia de mi vida era muy triste a pesar de mi fuerza y optimismo pero por suerte hace un tiempo, desde que Él llegó, siento que soy muy feliz. Me encantan las casas en general, hasta las feas, porque siempre me imagino qué les pondría o cómo las decoraría si me pertenecieran. No me gusta que se metan en mi vida ni la gente que opina sin saber. Me encantan los animales, más que nada los perros, pero tengo tres gatos. Así soy yo. Viví unos años en un departamento que sentía un palacio y que además lo era donde me encantaba recibir amigos, escuchar música y prender velas. Tuve muchos novios y dí muchos besos pero también estuve muy sola. No me gusta ir a la peluquería y pasar horas dentro de una pero cuando lo hago me siento tan bien con los resultados... Detesto depilarme con cera pero más detesto la maquinita. Tampoco me gusta que me hagan los pies porque me hace cosquillas; las manos es otro cantar. No sé manejar. No tengo paciencia para desenredar cadenitas enredadas. No soy dúctil para las manualidades. Hablo mucho y me encanta la comunicación. Canto desafinado pero me encanta cantar. La música fue, es y será una gran compañera. Los libros son mi perdición. La sonrisa de Diego es lo que más me enamora de él. Me encanta estar embarazada y tratar de imaginar como va a ser Violeta aunque siempre me viene una carita distinta. También me gusta imaginar el parto. No soy miedosa. No tengo malos sentimientos. No entiendo la maldad. Me gusta mucho el vino tinto y todas las comidas hechas con papa. De chiquitos mi mamá nos hacía mirar las nubes y nos preguntaba qué cosas creíamos que eran y una vez yo dije que una tenía forma de puré; esa anécdota me fascina. También me acuerdo que mi abuela Emilia roncaba y que a mí me daba risa, y que un día la tía Reme, hermana de mi abuela, bostezó tan grande que se le metió una abeja en la boca. También me gusta acordarme de las pequitas del pecho de mi mamá y de cuando se tiraba en la cama a que le hiciera mimitos en la espalda. La extraño cada día más pero, aunque parezca mentira, cada vez lo hago con menos dolor. Me gusta ser Cáncer y de Rancing aunque a la cancha no pueda ir muy seguido. Adoro a mis amigas, a las del colegio y a las demás; a veces cuando nos juntamos siento que somos capaces de construir casi todo lo que nos propongamos. Me encanta estudiar pero únicamente lo que me encanta estudiar. Odio los números y las ciencias exactas, me parecen una pérdida de tiempo en un mundo tan espiritual como este. Ya sé que este no es un mundo espiritual pero la frase me vino bien. No entiendo a la gente que es mala y me llama mucho la atención cuando son mujeres. Hay gente que me dá miedo, como los militares o algunos políticos u otros que no viene al caso mencionar. Tengo la sensación de que el mundo entero, pero más que nada mi país, está excesivamente contaminado como para mejorarse algún día. Soy todo lo generosa que puedo ser con la gente que quiero y a veces también con desconocidos. Cuando no tengo plata me siento insegura y no me gusta ser y sentirme así pero no lo puedo evitar más que por pequeños lapsos de tiempo. Viví muchas cosas y guardo en mi corazón experiencias intensísimas, pero ninguna es más grande que el amor. No hay con qué darle al amor, es la fuerza, la energía, la sensación más grande e imponente que existe. Creo mucho en las frases hechas como “El amor mueve montañas”, “El hombre es un animal de costumbre” o “El que se quema con leche ve una vaca y llora”. Me encanta tomar y dar clases de literatura y leer a Silvina Ocampo o a César Aira, me disparan la cabeza. Siento tanto placer como envidia cuando veo una obra de teatro muy bien actuada, por eso cuando no estoy actuando no me gusta ir al teatro. Quisiera llegar a ser muy viejita y morirme mientras estoy durmiendo. Me gustaría casarme con Diego alguna vez. Amo a Diego cada minuto de mi vida. (Él es muy grande). Ayer le compré un par de zapatillas en el nombre de Violeta, por el día del padre. Hace rato que quería poder celebrar el día del padre, qué suerte tengo ahora. No me gusta cuando la gente dice “Voy de Marta”, porque se dice “Voy a lo de Marta”. Tampoco me gusta que se monden los dientes en la mesa aunque la sensación sea placentera, que se limpien con el mantel o que se pasen el pan por alrededor de la boca. Mi sangre no me impresiona. Ver gente que se pega me hace muy mal, no lo resisto. Me molesta la gente que dice defender una causa noble y termina politizada. No entiendo la política. Me encanta ser mujer y que mi hija sea una nena. Sentir sus movimientos en la panza me vuelve loca de amor y tengo miedo de quererla demasiado y darle más besos de los que pueda soportar. Me gusta ir leyendo en el tren, en el subte o en el colectivo y reírme; la gente mira sorprendida, no está acostumbrada a eso. También me gusta hablar sola e ir cantando por la calle. Me agota que en las películas americanas siempre pase lo mismo. Me encanta ver televisión, incluso programas que detesto justamente por eso, también me encanta ir al cine. Soy muy curiosa y siento que todo me sirve para crear. No me gusta la gente que se relaciona por interés con los demás, ni los que se jactan de saber mucho, ni los que hablan por hablar. Me gusta que mi casa esté siempre limpia, linda y ordenada. Mi cuadro preferido es “Ulises”, lo pintó mi abuelo y vivió en cada una de mis casas. Estoy muy feliz por haber formado mi propia familia. Me encanta ordenar papeles y escribir cartas, y ni hablar de recibirlas. Uso muchísimo el mail pero me apena que con él se haya perdido la costumbre de escribir cartas a mano. La primer novela que leí entera en mi vida se llamó “Papaíto piernas largas” y se la recomiendo a todo el mundo. Mi juego preferido de la infancia fueron las barbies. Una de las cosas que más me ilusionan de tener una hija es que la voy a poder peinar como mi mamá me peinaba a mí. El flamenco y todo lo que tenga que ver con los españoles me conmueve. Creo ser fuerte y frágil a la vez y también creo que todos somos “un poco y un poco” de casi todo. Me encantan los papeles de carta, las lapiceras, los cuadernos y las calcomanías – me resisto a llamarlas stickers – y cuando me compro una planchita enseguida los tengo que pegar; no me aguanto. Toda la vida usé cartuchera. No me gusta saber todo el tiempo qué hora es. Me encanta viajar. La playa en invierno me gusta más que en verano y las montañas y el río siento que me elevan hasta hacerme volar. Puedo volar siempre que me lo propongo ya que creo que el mejor estímulo que tiene el ser humano es su mente. Creo que la mente controla todo menos las emociones demasiado fuertes. Me encanta el Fernet con Coca Cola, las bananas con dulce de leche y helados en cucurucho de frutilla al agua y chocolate con almendras, en ese orden. Odio salir a la calle sin perfume y soy capaz de volver para ponerme. A veces, cuando Diego me cocina, me dan ganas de llorar de emoción. Cuando se murió mi amigo Pancho dejé de creer en Dios pero hace un tiempo nos empezamos a amigar y eso me gusta. Hablo con mi mamá con la voz de mi mente muchas veces al día y estoy segura de que está conmigo. Disfruto reírme a carcajadas y por suerte lo hago bastante seguido. Me gustan mis ojos y mis manos. Soy coqueta pero siempre siento que no tanto como las demás mujeres. Me fastidia un poco que mis amigas insistan en depilarme las cejas, me gustan así, salvajes. Aborrezco el dentista aunque me haga sentir que soy resistente al dolor. Odio que me den anestesia. No me gusta sentir que el tiempo no alcanza y que las obligaciones nos superan. Sueño con una vida más natural, en un lugar más natural. Creo mucho en las energías y me interesa la astrología. Y también me gustan los días como hoy en los que leer a otros me inspira para escribir, en este caso sobre mí, y contarle al mundo que me siento muy feliz. Y por ahora nada más.

2 comments:

Grinister said...

Me había olvidado de ese texto!!! Queremos mas de ayer y de hoy.

[ m a r i a n a . r a k e l ] said...

Me encantó. Se ve q tenés algo con la "co" y la "l", están presentes en las tres palabras que nombraste... (loca.) Por todo eso y mucho más te quiero y por algunas de esas cosas también te envidio -en el mal sentido, por supuesto. Igual, en algunas cosas me sentí identificada y en otras para nada, obbio.
¡Te quiero ir a visitar!
Me pasa seguido q leo algo y en seguida escribo como en el mismo registro, o en el mismo tono. O al menos creo q lo hago.
Y por ahora nada más.

Ah! Algo más. Andá a opciones de comentarios del blog y poné para que se puedan dejar mensajes de cualquiera, y agregá también lo de verificación de usuario real para q las maquinitas no te posteen comentarios con propagandas de viagras y otras cosas así. (Si no me entendiste nada es porque estoy dormida y ya te explicaré un día.)